Otra vez ¿sopa? Un comentario que no es POLITICAMENTE CORRECTO
Por Gerardo Cabrera
¿Alguno se creerá la reencarnación de Sobremonte?
En
poco más de un año festejaremos el bicentenario de la revolución de
Mayo. Unas reuniones que derivaron en una independencia varios años
después. ¿Por qué digo reuniones? Pues eso fue, casi pretendía ser una
tertulia para calmar los ánimos.
Se
convocó al Cabildo de Buenos Aires a la parte mas “sana y limpia la
población” para que pueda participar y charlar sobre las cuestiones que
incomodaban por ese entonces a la gente. Hoy llamaríamos a esa
invitación “clasista” si fuéramos piqueteros pagos por el gobierno,
“oligárquica” si estuviéramos sentados junto a Kosovski y Ciafardini,
“superior” si perteneciéramos a algún grupo de fumadores de habanos y
contadores de fábulas, y simplemente “retrógrada y elitista”,
carente de sentido común si opina como yo.
Es
que tantas veces se repite lo mismo. Tantas veces este país pagó la
estupidez de algunos que, con un sentimiento de superioridad y razón
absoluta, dividió, discriminó, subestimó, manipuló, mintió. Pero sobre
todas las cosas generó atraso y un tremendo desastre como consecuencia
de sus actos egoístas. Miremos la historia reciente, de los últimos
setenta años, grupos enfermos de poder, creyéndose dueños absolutos de
la razón y justicia, derrocados por otros enfermos del elitismo y el
extremismo. Ambos demostraron una total incapacidad para gobernar. A
tan lejos se llegó con la carencia del “sentido común” que mucha sangre
llegó a las calles.
Esto
que acabo de comentar es la historia que no aprendemos. Existe gente
mala que pretende entregarnos como chanchos atados al matadero. Un
pequeño grupo de hombres de dudosa moral que convencieron a un par de
incautas Senadoras para hacer un proyecto de ley, que hasta el
periodismo cree que es algo que ayudará a la seguridad. Nada más lejos
de la verdad. Solo ayudará al delincuente, los
bolsillos del desarmista, y a la carrera política de algún funcionario beneficiado por el apoyo a estas cuestiones.
¿Y
que es lo peor de todo? Al menos como para decir ¿éramos tan pocos y
parió la abuela! Que se está convocando en reuniones casi secretas a un
grupo de hombres que se creen como de la otrora “parte mas sana y
limpia” del ámbito de las armas civiles,
para formar una asociación mucho mejor y superadora de la ya existente,
según
sus palabras. Por supuesto que no me extrañaría para nada que detrás de
esto estuviera la misma gente de siempre, que vive de los demás y nada
genera por si mismo.
No
está mal que la gente se sume en grupos para combatir las injusticias
pasadas, presentes y futuras. Lo que está mal es que se haga bajo el
concepto de sacar del juego a otro grupo de hombres que están en esa
lucha también. ¿Motivo que los llevan a empujar al desfiladero a los
otros? Esas personas no son de los grupos de elite y no se pavonean en
los pasillos de clubes o federaciones de cinco miembros (con sedes
prestadas) Además se pelean con los malos y dicen lo que piensan y
saben. Eso duele porque relacionan a algunos con la corrupción del
poder y eso no es “políticamente correcto” Además les saca el
protagonismo que supuestamente tenían. Entonces confunden una pelea por
los derechos con una de vedettes de temporada baja. Y como algunos que
tienen mucho confunden libertad con propiedad privada; y con los
vientos “comunizantes” que soplan en estas latitudes, debería decirles
señores: peleen por poder salir de sus casas, y no por conservar el
título de propiedad. Porque si les dicen que se acepta que pueden salir
de SUS casas, ya están admitiendo que es de SU propiedad. ¿Se entendió?
Algunos quieren pelear por el color de la bolsa de caramelos, cuando en realidad ya se está peleando por conservarla intacta.
Hoy
los ciudadanos que aman la libertad en su pureza vital tienen una
Asociación. Yo trabajé un tiempito en ella y conozco a quien la
preside: Hombre probo, decente, patriota, republicano hasta la médula.
Amante de la democracia como pocos. Un trabajador incansable. Que tiene
la nariz rota de tantas veces que abrió puertas con ella. Pues los
elitistas de siempre ayudaron al desarmismo a empujarlas para que no
pudiera entrar.
La
gente de armas hoy tiene una oportunidad. Sumarse y participar de una
Asociación pura, limpia, con fuerza de hombres que dan lo que tienen
por un ideal noble. O dejarse llevar por los cantos de sirena de un
grupo de cobardes, que al primer petardo están escondidos pidiendo
perdón por haber pensado, no hecho, algo.
Que la historia no se repita. Nuestro país, nuestra nación tiene derecho a un futuro mejor.
No al desarme civil. No al elitismo de desarme selectivo. Desarme solo a los delincuentes.
NO A LA LEY BRITÁNICA DE ESCUDERO Y PERCEVAL
Mi nombre es Gerardo Cabrera.
Digo lo que pienso, siento y sé.